Cómo corregir un fichaje erróneo (sin sanción)
Paso a paso para corregir un fichaje erróneo sin que parezca manipulación: qué exige el CT 101/2019, qué rastro dejar y cómo evitar sanciones de la ITSS.
Publicado el 28 de junio de 2026 · Última revisión: 28 de junio de 2026.
Los errores de fichaje son inevitables: alguien olvida la salida, la conexión falla justo al marcar la entrada o un empleado nuevo aprieta el botón equivocado. El problema no es el error en sí —la ley lo contempla—; el problema es no saber cómo corregir un fichaje erróneo dejando el rastro adecuado. Sin él, una corrección legítima puede ser indistinguible, a ojos de la Inspección de Trabajo, de una manipulación deliberada.
Esta guía explica qué exige la normativa, cómo documentar cada corrección y qué diferencia a una rectificación honesta de un fraude.
TL;DR
- Corregir un fichaje erróneo es legal y esperado; lo que no es legal es borrarlo sin dejar rastro.
- Toda corrección debe conservar el marcaje original, indicar el valor corregido, identificar quién corrigió, cuándo y por qué.
- El trabajador debe conocer y, preferiblemente, validar la corrección.
- Un sistema que no deja rastro de auditoría convierte las correcciones legítimas en una trampa ante la Inspección.
Por qué ocurren los fichajes erróneos
Antes de hablar de corrección, conviene nombrar las causas más frecuentes. Cada una tiene su solución, pero todas comparten el mismo requisito documental posterior.
- Olvido de entrada o salida. La persona entra al trabajo, se pone a lo suyo y no ficha hasta media hora después, o sale sin marcar porque recibe una llamada justo al cruzar la puerta.
- Fallo técnico. Corte de conexión, error de la app o tablet apagada: el fichaje no se registra aunque la persona sí ha trabajado.
- Confusión de identidad. En kioskos compartidos, alguien ficha sin identificarse correctamente o por error en el perfil de un compañero.
- Turno no planificado. Un refuerzo de última hora trabaja un tramo que nadie registra en ese momento.
En todos los casos, la solución no es eliminar el marcaje erróneo y poner uno nuevo: es registrar la corrección como una operación diferenciada con trazabilidad completa.
Qué dice la normativa sobre las correcciones
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores —en su redacción vigente tras el Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo— exige que el registro de jornada sea fiable y refleje el horario real de inicio y fin de la jornada. No prohíbe las correcciones; lo que exige es que el resultado final sea fiel a la realidad.
El Criterio Técnico 101/2019 de la ITSS va más lejos y detalla qué espera encontrar el inspector en el sistema: un registro que no pueda modificarse sin dejar evidencia de la modificación. Esto no significa que las correcciones estén prohibidas; significa que el sistema debe registrar tanto el valor original como el corregido, junto con los metadatos de quién realizó la corrección y en qué momento.
La Inspección distingue entre una corrección trazable —un evento más en el historial— y una sustitución silenciosa que borra el dato anterior. La primera es transparente; la segunda activa las alarmas. Las consecuencias de la segunda las tratamos en manipulación del registro de jornada: sanciones graves.
El procedimiento correcto: cuatro pasos
Una corrección de fichaje inobjetable sigue siempre la misma secuencia:
1. Conservar el marcaje original
El primer paso es no borrar. El sistema debe conservar el fichaje erróneo tal como quedó registrado: hora, tipo de marcaje (entrada/salida), identificador del dispositivo o canal y cualquier otro metadato original. Si la plataforma elimina el dato en lugar de marcarlo como corregido, no cumple los estándares que espera la ITSS.
2. Registrar el valor correcto como entrada nueva vinculada
La corrección se añade como un evento distinto que referencia al original: «El marcaje de las 09:47 del día 10/09/2026 se corrige a 08:52 por olvido de fichaje al inicio de turno». El registro muestra los dos valores, no uno solo.
3. Identificar quién corrigió, cuándo y por qué
Tres datos imprescindibles: el usuario que realizó la corrección (habitualmente, el responsable de RRHH o el manager), la marca de tiempo de la corrección (distinta de la marca de tiempo del fichaje original) y el motivo. El motivo puede ser breve —«olvido de entrada», «fallo de conexión», «error de dispositivo»— pero debe estar presente.
4. Notificar al trabajador
El trabajador debe saber que su registro ha sido modificado —obligación derivada del RGPD en su artículo 13—. La solución más robusta es solicitar su validación expresa: el empleado confirma o rechaza la corrección propuesta, y su respuesta queda también registrada. Modificar el registro de alguien sin su conocimiento es siempre un error de procedimiento.
La diferencia entre corrección legítima y manipulación
La distinción es técnica, no de intención. Una corrección es legítima cuando:
- El registro original sigue siendo visible en el historial.
- La corrección lleva fecha y hora propias (siempre posterior al fichaje erróneo).
- Existe un motivo documentado.
- El trabajador ha sido informado o ha participado en la validación.
Una manipulación, en cambio, es cuando el dato original desaparece, cuando todos los registros se corrigen en bloque al final de la semana sin motivo individualizado, o cuando la corrección la realiza alguien sin autorización para ello.
Para los responsables de RRHH, la prueba es sencilla: si la corrección que estás a punto de hacer no puedes explicarla ante un inspector con el historial del sistema delante, algo falla en el procedimiento.
Esto enlaza directamente con lo que un registro completo debe contener desde el principio: si quieres revisar ese punto de partida, lo explicamos en qué debe incluir el registro de jornada.
Quién puede ejecutar la corrección
El procedimiento anterior no lo aplica cualquiera. La obligación de registrar recae en la empresa, y con ella la facultad de tocar el registro: la ejecuta el responsable de RRHH, el manager o, con delegación explícita, un supervisor de turno. La persona trabajadora puede solicitar la corrección —y es la vía más recomendable, porque el error lo detecta quien lo sufrió—, pero la validación final corresponde a la empresa.
Dos consecuencias prácticas de esto:
- Ponlo por escrito antes de necesitarlo. Un protocolo interno que fije quién autoriza, qué motivos son admisibles y cómo se notifica convierte cada corrección en la aplicación de una regla, no en una decisión suelta. Ante una inspección, esa diferencia se nota.
- Cuéntaselo a la representación legal de la plantilla. No pueden vetar correcciones individuales, pero sí tienen derecho a conocer las reglas del sistema de control horario, y un protocolo conocido —mejor aún, acordado— es un argumento de que el registro es objetivo.
Los límites de esa facultad —hasta dónde llega el poder de dirección, qué pasa si el cambio se hace sin avisar y por qué redondear no cuenta como corregir— están en quién puede modificar tu registro de jornada.
Cómo lo gestiona Tempika
Tempika implementa las correcciones sobre un registro de eventos que solo admite añadir, nunca sustituir. El mecanismo —verifyChain— encadena el hash de cada evento con el del anterior: modificar, insertar o eliminar una entrada rompe la cadena y la comprobación lo detecta. No es una promesa de interfaz, es una propiedad que se puede verificar sobre los datos exportados.
El flujo sigue los cuatro pasos descritos: el responsable propone la corrección con motivo, el sistema notifica al trabajador para que valide o rechace, el marcaje original queda visible junto a la corrección y todo el hilo es exportable en un clic desde el modo Inspección, en el formato que requiere la ITSS.
Sin biometría, sin datos de categoría especial del artículo 9 del RGPD, y con datos alojados dentro del Espacio Económico Europeo. El plan gratuito cubre hasta tres trabajadores; a partir del cuarto, desde 0,99 EUR por empleado y mes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tengo para corregir un fichaje erróneo?
La ley no fija un plazo específico, pero la regla práctica es hacerlo el mismo día o al día siguiente. Cuanto más se retrasa la corrección y más se acerca al cierre de nómina o a una visita de inspección, más sospechosa resulta. El plazo de conservación del registro sí está fijado: cuatro años, conforme al artículo 34.9 ET.
¿Puede el propio trabajador solicitar la corrección de su fichaje?
Sí, y es la práctica más recomendable. El trabajador detecta el error, lo comunica al responsable con el motivo y este valida o rechaza. En Tempika, el empleado puede enviar una solicitud de corrección directamente desde su app, que queda registrada como petición pendiente de aprobación.
¿Qué ocurre si el sistema no guarda el histórico de correcciones?
Si el sistema no conserva el valor original ni registra quién corrigió y cuándo, cualquier modificación puede considerarse una retroedición no trazable. Ante la Inspección, un sistema sin auditoría de cambios es un argumento en contra de la empresa, no a su favor. El artículo 7.5 de la LISOS tipifica como infracción grave no llevar el registro de jornada de forma adecuada; un registro manipulable sin rastro entra en ese ámbito.
Próximo paso
Si en tu empresa los olvidos de fichaje se resuelven aún con un mensaje de WhatsApp al encargado y una anotación en Excel, ese proceso no deja el rastro que la ley exige. Tempika centraliza las solicitudes de corrección, las valida con el trabajador y las sella en el historial de auditoría, listo para cualquier inspección.
Prueba Tempika gratis hasta 3 trabajadores
Escrito por el Equipo Tempika. Última revisión: junio de 2026. Contenido orientativo, no asesoramiento legal. Referencias normativas: artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores (redacción vigente tras el Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo) y Criterio Técnico 101/2019 de la ITSS.
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